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sábado, 25 de mayo de 2013

La preparación de un Boxeador

Un exhaustivo estudio realizado por analistas de ESPN.com para determinar cuál es el deporte más demandante del mundo, arrojó por resultado que el boxeo ocupa el primer lugar.
La metodología para analizar la dificultad de 60 actividades deportivas consistió en asignarle una calificación a 10 distintas virtudes o habilidades, tales como resistencia, fuerza, velocidad, aptitud analítica, etc. La suma de todas ellas dio el resultado final de cada deporte.
El boxeo tuvo en dicho ejercicio del sitio de ESPN (la empresa de medios especializada en deportes más poderosa del mundo) una calificación final de 72.375, habiendo recibido algunas de las notas más altas en las categorías de resistencia, durabilidad, poder y nervio.
No es, por supuesto, la primera ocasión que el boxeo es mencionado como el deporte más duro o demandante del mundo. Y mientras no toda la gente estará de acuerdo con dicha consideración, tal vez nadie estaría en desacuerdo en que la preparación de un boxeador es la que implica mayores sacrificios en cualquier deporte.
Hay tres componentes que hacen de la preparación de un boxeador una tarea muy ardua, brutal, casi inhumana: un acondicionamiento físico-atlético supremo, un adiestramiento técnico riguroso y un inflexible límite de peso, el cual varía de acuerdo con la división a la que el púgil pertenece.
A continuación, un breve repaso a las rutinas de entrenamiento de un boxeador:
Trabajo aeróbico. Como en muchos deportes, correr es el principio de todo. Un boxeador con hambre y deseos tiene que acumular millas en sus piernas para hacer uso de ellas la noche del combate, aunque en realidad necesita de ellas para completar su rutina diaria de entrenamiento en el gimnasio. Los peleadores acostumbran correr cada mañana, algunos por más tiempo, algunos a mayor altura sobre el nivel de mar y algunos otros en condiciones más hostiles. En un deporte que cada vez requiere de mayor movilidad de piernas, correr es la fórmula aeróbica tradicional para ganar energía y resistencia cardiovascular.
Abdomen y pesas. Los músculos del abdomen, alto y bajo, son de los más trabajados en la preparación de un boxeador, sometidos a cientos de repeticiones diarias. No es de a gratis que los boxeadores sean los atletas con los abdómenes más definidos. El subir a pelear con el abdomen en inmejorable forma le da al púgil una muy necesaria agilidad y movilidad; pero más importante, resistencia para absorber el castigo al cuerpo. El trabajo de pesas no es lo más común en el boxeo y es relativamente nueva, sobre todo para los peleadores de pesos grandes en los que se requiere de mayor musculatura y poderío en brazos, hombros, caderas y piernas. Los especialistas recomiendan que el trabajo de pesas no se haga a costa de la velocidad y agilidad del atleta.
Cuerda. Una de las rutinas exclusivas del entrenamiento de un boxeador es saltar la cuerda, lo que le proporciona rapidez, movilidad, resistencia, ritmo y ’cardio’. Además es un ejercicio de coordinación que mejora el balance de peleadores chicos y grandes. Se acostumbra realizar secuencias en intervalos de tres minutos o algunas más extensas en ocasiones con música de fondo.
Costal. Grande, pesado y duro, el costal nunca falta en un gimnasio de boxeo. Golpear el enorme bulto que cuelga del techo le da al peleador una muy buena noción de distancia con respecto a sus golpes de poder, además de permitirle hacer combinaciones de golpes sobre un blanco fijo que más adelante son llevadas a un blanco en movimiento cuando se llega a las sesiones de manoplas y ‘sparring’.
Peras. El golpeo del pequeño bulto reboteador en forma de pera sirve para que el boxeador gane en ritmo y afine sus movimientos con los brazos y manos. La pera, que cuelga del techo y golpea contra éste todo el tiempo, es ligera y se mueve con rapidez al contacto, para demandar velocidad y precisión. Existe otra pera que está sujeta con resortes al techo y al suelo. Su uso es para mejorar la reacción y coordinación del boxeador, pues el bulto presenta movimientos en todas direcciones. Es un ejercicio difícil que los púgiles practican dando vueltas en el sentido de las manecillas del reloj o en contrasentido.
Manoplas. El boxeador lanza los golpes contra las gruesas manoplas del entrenador, al simular combinaciones de golpes de una pelea. Es un trabajo sincronizado en el que el entrenador le pide al púgil cierto tipo de golpe o combinación acomodando las acolchonadas manoplas para ello, mientras se mueve alrededor del cuadrilátero. El entrenador suele lanzar las manoplas a la cabeza del peleador para que éste las eluda ejercitando sus movimientos de defensa al mismo tiempo que empieza a armar su siguiente combinación en contragolpe.
Sombra. El boxeo de sombra o espejo es una rutina tradicional que le ayuda al peleador a concentrarse en sus propios movimientos vistos de frente, a manera de corregir sus errores y anticipar los movimientos que un oponente real le presentará a la hora de pelear.
‘Sparring’. Hacer ‘sparring’ es la última parte de la jornada de entrenamiento. Consiste en propiamente pelear, con protecciones, contra un oponente durante varios rounds en el ring. Aquí se ponen en práctica todos los demás ejercicios y rutinas del arduo camino de preparación. Es donde boxeador y entrenador miden las fortalezas y debilidades del púgil, tanto para atacar como para defender. Los hombres que sirven como ‘sparrings’ --algunos se dedican a esto-- son en ocasiones más grandes que los propios peleadores y golpean con fuerza, sin dar muchas ventajas, aunque se les pide tratar de no lastimar al peleador que está próximo a un combate.

El último campeonato de boxeo sin guantes duró ¡¡75 asaltos!!

John Lawrence Sullivan, conocido como The Boston Strongboy, se le puede considerar como el gran campeón de los pesos pesados en la historia del boxeo… con las Reglas de London Prize Ring, sin guantes, y también con las Normas del Marqués de Queensberry, con guantes, que se puede considerar la base de la actuales. Además, fue el primer deportista estadounidense en conseguir más de un millón de dólares en premios.

Nacido en Boston de padres inmigrantes irlandeses, Sullivan se ganó el apodo de Strong Boy peleando en las calles de su barrio. Aunque los combates de boxeo estaban prohibidos en los EEUU, Sullivan fue ganando prestigio disputando combates clandestinos y en 1882 disputó el campeonato oficioso en Gulfport (Mississippi) contra el irlandés Paddy Ryan. Lo derrotó y Sullivan se convirtió en el primer campeón de EEUU. Al año siguiente, y durante un año, estuvo recorriendo el país defendiendo el título, retando a diestro y siniestro e incluso llegó a ofrecer un premio en metálico a cualquiera que aguantase en pie cuatro asaltos… sólo un hombre consiguió el premio.
Pero el combate que nos ocupa tuvo lugar el 8 de julio de 1889. Enfrentó al campeón contraJake Kilrain, más joven y menos dado al alcohol que Sullivan, y sería el último en disputarse sin guantes. Inicialmente se iba a celebrar en Nueva Orleans pero las autoridades se enteraron y lo prohibieron, para que no volviese a ocurrir se hicieron todos los preparativos en secreto: se eligió la pequeña ciudad de Richburg (Mississippii) en la que el sheriff hizo la vista gorda por 200 dólares y los espectadores, previo pago de 15 dólares, subían a los trenes que los llevaría al combate sin conocer su destino. Sullivan llegó al combate con la pinta de llevar varios días sin dormir y como recién salido de un barril de whisky, algo nada raro, y Kilrain fresco como una rosa… a las 10:30 de la mañana comenzaba la carnicería. Los golpes volaban de uno a otro lado, incluso algunos ilegales, en el cuarto asalto – que duró 15 minutos – la oreja de Sullivan colgaba como un pellejo, los ojos de Kilrain se hinchaban, el aspirante trataba de mantenerse lejos de los poderosos golpes de su rival, el whisky que llevaba en el cuerpo Sullivan – y que seguía tomando con té entre asalto y asalto – ya no le hacían sentir los golpes pero en el asalto número 44 Sullivan comenzó a vomitar… parecía el final:
Sólo whisky, no me des más té… me sienta mal – Le dijo a su preparador.
 Tras más de dos horas de mamporros – los asaltos terminaban cuando un boxeador caía o cuando ponía una rodilla en tierra con el fin de coger aire durante una cuenta de 30 segundos – , y con ampollas en la espalda por el sol abrasador, llegó el asalto ¡¡¡75!!!… Mike Donovan, el preparador de Kilrain, tiró la toalla. El campeón retuvo el título y lo volvió a conseguir en la modalidad con guantes hasta que fue derrotado en 1892 por Jim Corbett.